Extracto de la introducción, puede descargar el informe completo desde su sitio original, indicado al final de ésta redacción.
El hecho que muy pocos informes sobre el síndrome del autismo se hayan centrado en los problemas sexuales se debe, probablemente, a la tendencia general en la sociedad a ignorar o, incluso, a suprimir la sexualidad como parte natural e integrada en el desarrollo de la personalidad. Esto se puede decir tanto de la parte de la sociedad no afectada por el síndrome , como en particular, de la parte afectada.
El mito sobre la irrefrenada y quizás peligrosa sexualidad entre los disminuidos es descaradamente actual. Esto se manifiesta en las personas normales cada vez que personas disminuidas se mudan a zonas residenciales en barrios de tipo medio. En Dinamarca, durante los últimos veinte años, se han hecho esfuerzos para cambiar las condiciones inhumanas en las que han vivido las personas con discapacidad física o psíquica.
En 1986 el Parlamento Danés aprobó un decreto para que se prepararan un conjunto de directrices sobre la educación e instrucción sexual de los
las personas con discapacidad física o psíquica adultos (Dirección de Asistencia Social, 1989). Estas directrices son el resultado de un debate entre expertos que trabajan con
las personas con discapacidad física o psíquica jóvenes y adultos, debate que subrayó la importancia de considerar seriamente la sexualidad y problemas relacionados.
El objetivo de las directrices es permitir a los padres y profesionales emprender la acción adecuada cuando se enfrentan a los problemas sexuales de estas personas.
Las directrices establecieron las cuestiones éticas más importantes y los aspectos legales y legislativos, de una manera que hacen posible adoptar las 3 acciones pertinentes.
Por otra parte, falta información sobre los problemas específicos asociados con el desarrollo sexual de las personas con autismo. Asimismo, tenemos información y experiencia limitadas en lo que respecta a las formas de abordar e intervenir en los problemas sexuales de este grupo de personas discapacitadas.
Haracopos (1988) apunta la necesidad de proteger a las personas con autismo y a otra gente psíquicamente disminuida, ya que pueden convertirse en víctimas de explotación sexual. Por otro lado, hay que ir con cuidado para no limitar sus oportunidades de relacionarse con otra gente. Haracopos argumenta que el esfuerzo en el tratamiento se ha de centrar en enseñar a los jóvenes la conducta que favorece su capacidad para establecer relaciones en general y no solo las de tipo sexual.
Gillberg (1983) menciona los tres problemas principales que surgen en los debates sobre la sexualidad entre personas con autismo:
1) Tienen tendencia a masturbarse en público
2) Muestran una conducta sexual inapropiada hacia otra gente y
3) Muchos emplean técnicas de automutilación cuando se masturban.
Padres de jóvenes con desórdenes en el desarrollo informan que surgen problemas si su hijo o hija dirigen su interés sexual hacia otra gente (Ford, 1987). De Myer (1975), basándose en una encuesta en la cual los padres fueron entrevistados estando sus hijos en la pubertad, comenta que cuando crece el deseo sexual, muchos buscaban el contacto físico con los demás frotando sus genitales contra ellos.
Por otro lado, los informes publicados tratan principalmente de los problemas que los autistas jóvenes y adultos de alto funcionamiento encuentran cuando comienzan a manifestar interés sexual por otra gente.
Dewey y Everad (1974) sugieren que las personas con autismo pueden sentirse atraídos por otras personas, pero que la expresión de su sexualidad es, a menudo, ingenua, inmadura y falta de experiencia. A pesar de los problemas de desarrollo social que tienen, no consideran probables los problemas de sexualidad descontrolada.
Esto es debido a que el trastorno autista inhibe el desarrollo de las técnicas que gobiernan el intercambio de signos sexuales entre dos personas que se atraen mutuamente.
Casarse también parece descartado. En una encuesta hecha a 63 niños con autismo, ninguno de ellos se había casado cuando llegó a la edad adulta (Rutter, 1970). En una encuesta importante hecha por Kanner y cols. (1972) a 96 personas con autismo, ninguno había considerado seriamente la posibilidad de casarse.
Existen sugerencias claras sobre cómo se puede ayudar, enseñar y educar a personas con autismo en relación con sus necesidades sexuales (Melone y cols., 1987; Ford, 1987). Cuando se trata de satisfacer una necesidad sexual, se centra la atención en las prácticas masturbatorias del joven y raramente en cómo ayudar al joven en sus contactos sexuales.
Datos sobre el documento:
Título: Sexualidad y Autismo/ Informe Danés
Autor: Demetrious Haracopos & Lennart Pedersen. El original en inglés está
en la página de SFTAH
Url: http://www.rmplc.co.uk/eduweb/sites/autism/sexaut.html#report
Fuente:
http://www.autismuk.com/
Total de páginas documento original: 46
Imagen: Google Imágenes
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